Benvinguts al setembre

"Entre l'ordi i la cibada, per no saber què escollir, una mula es va morir de fam en una porxada.
Així, alguna vegada, si el negoci o l'interès en un cas tan compromès ha vingut a conduir-nos,
per no voler decidir-nos, ens hem quedat sense res."


"El que s'escriu, dura; el que es diu... ningú l'atura"

dimecres, 19 de maig de 2010

Perquè hi ha qui ho diu millor que tú

Us poso uns trossets del llibre que estic llegint. És una Biografia d'un escriptor, Sándor Márai , nascut el 1900 a Kassa, una petita ciutat d'Hongria que avui pertany a Eslovàquia. Poca gent, ahir en parlàvem, l'ha recuperat a les seves biblioteques, però caldria no oblidar a uns dels escriptors, per mi, més brillants. Amb una prosa carregada, detallista i a la vegada molt lleugera de llegir. Una biografia carregada de reflexions sobre Europa i la seva Cultura. Aquesta "novel.la" ens centra a finals de la II Guerra Mundial amb l'entrada dels Russos a Hongria.


!Tierra, Tierra!

"El mundo ya está lejos, con espantosa voz de plomo da la guerra su grito destemplado y la brasa del crimen aquí lo quema todo, a todo europeo, judío o cristiano.
Con la sangre han marcado las puertas de las casas, aquel que era creíble ha sido asesinado, cuanto hacía visible la vida es un oprobio; en tu cama, carroña; Tu casa, un hueco hediondo.
Arrastran los desolladores al creyente y la fe.
Al final se han abierto, Apocalipsis, tus puertas; Grazna la acusación de crimen en todo el mundo, quien hoy día te besa, mañana ya te entierra, a quien ahora abrazas, mañana estará muerto, quien te acunaba anoche, te pone hoy en venta..." (Navidad, 1944)

………

“Cuando me enfrenté a él, me dio una respuesta inesperada y sorprendente:
-¡Yo soy nacionalsocialista!- dijo a viva voz, y me señaló. -Tú eres incapaz de comprenderlo porque tienes talento. Yo no tengo talento así que necesito el nacionalsocialismo.

Aquel pariente irascible acababa de pronunciar unas palabras significativas que expresaban la verdad de su vida, y a continuación se quedó mirando el vacío, muy aliviado. Varios de los presentes rieron, aunque de manera amarga, pues nadie tenía verdaderas ganas de reír. Al darme cuenta de ello, le dije que no confiaba mucho en mi “talento”- puesto que se trataba de una capacidad que había que demostrar día a día- y que en ningún caso sería partidario de las ideas nacionalsocialistas, incluso aunque no tuviera talento alguno, cuestión que, por otra parte, tampoco era imposible… Mi pariente movió la cabeza con seriedad y me respondió así:

- Tu no puedes comprenderlo- repitió de manera mecánica, y se golpeó el pecho-. Ahora se trata de nosotros, de los que no tenemos talento-precisó con una extraña actitud de confesión, como el héroe de una novela rusa- ¡Ésta es nuestra oportunidad!...

Entonces empezamos a reírnos a carcajadas y hablar de otras cosas.”

…….

“Me di cuenta de que ese soldado ruso no solamente había llegado a mi vida con todas las consecuencias que eso tendría, sino también a la vida de toda Europa. De Yalta todavía no sabíamos ni que existiese. Lo que sabíamos se resumía en hechos: los rusos habían llegado, los alemanes se habían ido, la guerra terminaría pronto; eso era cuanto yo comprendí de lo que había sucedido.

También comprendí que debía responder a una pregunta. No sabía formularla en aquel mismo momento, en aquella extraña noche, en la noche del día en que un guerrero del Este había llegado hasta un oscuro pueblo húngaro- uno sólo comprende lo que ve, lo que puede palpar-; pero percibía en la piel y con todos los sentidos que aquel joven soldado ruso había llevado una pregunta a Europa.

Desde hacía casi treinta años, el mundo debatía, ora en voz alta, ora en silencio, qué era el comunismo y qué sentido tenía. Los que habían contestado a esa pregunta habían encontrado respuestas diferentes, dependiendo de sus intereses, de sus convicciones, de sus ideales políticos, de la situación y del grad de poder que poseían. Muchos habían mentido o exagerado. Sin embargo, yo también había conocido a persona que no mentían y había leído libros que –debido a la garantía que ofrecían los nombres de sus autores- no exageraban.”

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Podem sortir moltes preguntes i reflexions a través de la lectura de Sándor Marai. A mi me n'han sortit moltes en relació a la situació actual 60 anys després i en un escenari completament diferent però no diferent. Espero que us fagi reflexionar també.